Cómo dejar de vivir con el miedo a que se corte el grifo.

¿Cómo vas?

En serio, ¿cómo vas?

Ya, no vas mal.

Vas tirando, ¿no?

Ok, ya veo.

Tu negocio va tirando. Vendes algo. Cobras facturas. Te llega algún cliente.

Y tú dices: “guay, por fin”.

¿Por fin?

¿Seguro?

¿Lo sabes?

Quiero decir, ¿puedes confirmarme, a ciencia cierta, que tienes la certeza de que tu negocio financia y continuará financiando la vida que eliges?

¿Darías un brazo por ello?

Ya, ya sé.

El problema es que no lo sabes.

No sabes si mañana seguirá igual o se va todo a tomar por saco.

Lo cual, en mi sesgada opinión del lunes, no tiene nada que ver con libertad.

Eso tiene que ver con una puta trampa disfrazada de “progreso”.

Porque sí, puede que ahora funcione…

…pero si cada mes hay que reinventar el mensaje, empujar las ventas con el lomo y cazar clientes al vuelo…

Entonces, no estás construyendo un negocio libre, estás currando más que un repartidor de Amazon, pero como llevas buen logo y buen feed, lo llamas libertad.

Es lo que hay.

Entonces…

¿Cómo haces para vender?

¿Cómo haces para captar sin redes sociales infernales, sin llamadas con desconocidos random y sin tener que mendigar atención?

Literalmente: ¿cómo haces para que un desconocido llegue, entienda tu movida en 2 minutos y te diga ‘toma mi sucio dinero ahora, quiero esto ya’… sin que tú tengas que estar ahí haciendo malabares?

Buena pregunta, que te respondo en mi newsletter. Te apuntas ahí: