"Es que yo no soy de esos que están todo el día vendiendo.”
¿Cuándo fue la última vez que mandaste un email de venta?
En serio, te lo pregunto en serio.
¿Cuándo fue?
Y no me valen emails de “valor”, de “hola, ¿qué tal el finde?”. de “comparto contigo una reflexión”.
Te digo de venta.
De los de “esto es lo que tengo, esto es lo que cuesta, si te interesa está aquí”.
Que cuándo fue te estoy preguntando.
Ya, ya sé.
Porque mira, el otro día estaba hablando con un tío que lleva un año con su negocio y me dice:
“Jordi, es que no quiero ser pesado.”
Un año, ¿eh? Un año con su negocio. Y en todo ese tiempo había mandado, creo recordar que me dijo, tres emails de venta. Tres.
Y el tío me lo decía convencido. Como si fuera una virtud. “Es que yo no soy de esos que están todo el día vendiendo.”
Y yo pensando: tío, no eres de esos porque no vendes una mierda, que es distinto.
Pero bueno, no le dije nada. Porque no me pagaba para eso.
A ver, y lo jodido, lo jodido de verdad es que esto no pasa de un día para otro. Es que te vas acostumbrando. Poco a poco.
Primero dejas de mandar el email de venta del viernes porque “esta semana no toca”. Luego dejas de poner el enlace de compra porque “primero necesito más contenido”. Luego dejas de hablar de tu producto porque “no quiero que la gente piense que solo vendo”.
No, si te parece tienes un negocio por amor al arte, no te jode.
Y sin darte cuenta, llevas tres meses sin vender nada. Pero no te jode. Porque ya es normal.
Es como esa gotera que tienes en el baño, ¿no? Los primeros días te molesta. Pones un cubo. Piensas “este finde la arreglo”. Pero pasan las semanas y ya ni la oyes. Ya es parte del paisaje. Ya vives con ella.
Pues tú estás viviendo con una gotera en tu negocio que se llama “no vendo”. Y ya ni la oyes.
Mira, dentro de la Mentoría tengo una lección que se llama “Venta natural”.
Son unos 40 minutos en los que te desmonto una por una las creencias de mierda que te impiden vender: “no quiero ser pesado”, “si es bueno se vende solo”, “me da vergüenza cobrar”. Todas. Tras más de ocho años aquí, me las sé todas.
Y te enseño que vender no es molestar. Vender es permitir que alguien consiga lo que quiere. Y que cuando tú callas, no estás “respetando” a tu cliente. Le estás quitando la opción de decidir.
Entonces, esa lección y las otras más de 40 que hay dentro desaparecen para los nuevos el 12 de abril a las 23:59h.
Eso significa que si entras antes, te las llevas. Eso, además de mi acompañamiento en privado.
Y que si entras después, te las pierdes para siempre.
En fin, que ayer un colega de toda la vida me pidió que le recomendara un fisio nuevo porque le dolía la espalda. Le recomendé a uno muy bueno que conozco en el barrio. Me dijo que le daba cosa escribirle “así sin más, de la nada”.
Le dije, tronco, el tío es fisio. Cobra por arreglar espaldas. ¿Cómo le va a molestar que le escribas para que te arregle la espalda?
Me miró como si le hubiera revelado el sentido de la vida.
Pues eso. Que tu cliente quiere que le vendas. Solo que tú todavía no te lo crees.
Aquí solucionamos eso: