¿No sabes qué vender? Esta es la forma más simple de elegir tu idea de negocio

Pantalla en blanco.

Cursor parpadeando.

“A ver qué puedo vender yo.”

Veinte minutos después: nada.

Bueno, miento. Tres ideas a medias y cero decisiones.

¿Te suena?

Claro que te suena.

Porque te pones ahí con el café, ¿no? A “pensar tu negocio”. A darle vueltas. ¿Esto tendrá mercado? ¿Y si ya lo hace mucha gente? ¿Y si es muy nicho? ¿Y si no es suficiente nicho?

Y así pasan las horas.

Y los días.

Y los meses, coño.

Mira, no eres tonto.

El problema es que nadie te ha dado el puto proceso.

Te sueltan eso de “busca tu pasión” o “encuentra tu ikigai” y ahí te quedas, buscando una pasión que te haga rico mientras el cursor sigue parpadeando.

Eso es como decirle a uno perdido en el monte: “camina hacia donde sientas la salida”.

Gracias, ¿eh?

Cuando tienes proceso, la decisión sale en veinte minutos. Porque no estás dándole vueltas a lo abstracto. Estás respondiendo preguntas concretas, una detrás de otra. Y aparece.

Tengo un vídeo donde te doy eso.

Sin ikigais. Sin matrices. Sin tests de personalidad de esos que te dicen que eres INFJ y te quedas igual.