Respuesta a tu cuñado el de marketing en la comida de Navidad.

El tema será algo tal que así:

El mantel con manchas que nadie vio a tiempo, la bandeja de cordero ya fría en medio de la mesa, el niño llorando porque le han quitado el juguete, tu cuñado explicando por cuarta vez a qué se dedica, tu madre preguntando si alguien quiere más sopa sin mirar si queda, y la abuela diciendo que no tiene hambre mientras hace desaparecer un trozo de turrón como quien no quiere la cosa.

Y tú ahí, haciendo ver que estás presente, pero con el cerebro a kilómetros.

Porque la Navidad tiene una cosa muy curiosa:

Mientras fuera hablan de si Lamine o Mbappé, de si comprar jamón bueno o del barato, de si tal familiar viene o no viene…

Dentro de tu cabeza está la conversación real.

Esa que ya te conoces: que esto así no va a ningún sitio.

Y justo en ese momento, se te acerca tu cuñado al que nadie le estaba haciendo caso y te suelta el mismo discurso de cada 25 de diciembre sobre que en Navidad no se vende.”

Y tú ahí, escuchándolo, mientras piensas:

¿Cómo que no se vende? Si tu no vendes ni en agosto, figura.

Entonces, le puedes decir esto a tu cuñado de mi parte:

Claro que se vende.

Porque en Navidad se vive igual que siempre:

igual que se ríe, igual que se discute, igual que se come, igual que se llora, igual que se besa, igual que se folla, igual que se respira, e igual que se duerme.

La gente no se congela porque el calendario marque 25.

Por eso, exactamente por eso te recuerdo que la Mentoría está abierta hasta este domingo 28 a las 23:59.

Después no podrás entrar.

Y no, no hay bonus, ni prórroga, ni circo, ni numerito.

Pero hoy no hace falta hablar de límite.

Hoy basta con que escuches a tu cuñado el de marketing.

Si lo ves mientras te suelta la chapa y ves claro que 2026 no puede ser otro año de “ya lo miraré”

Aquí tienes dónde empezar: